Apenas comenzando un nuevo año, ¡como evitar la sensación de la novedad!.
El deseo de hablar de mi necesidad primera. La busqueda incansanble de un camino, que sea guiado siempre desde el corazón. Sí, ese camino con corazón. Y ver como se manifiesta en un mundo como el nuestro, donde muchas veces siento que las densidades aparentes, van a enseguecerme... Entonces , siempre algo mágico aparece, para recordarme que esa magia rige,
el mundo de todos aquellos que se animan a vivir los sueños.
Me ocupa, sin embargo por estos días una pregunta por los espacios para el arte en el mundo y en Colombia. Podría decirse que hay bastantes, las convocatorias son numerosas y ofrecen buenos espacios para el desarrollo del mismo. Pero cuando veo lo lejos que está el arte del pueblo, las preguntas se disparan nuevamente, como una fuerte lluvia que no sesa. Escucho a la gente hablar sin descanzo de lo incomprensible y poco conmovedor que éste aparece hoy para ellos; eso cuando no es que los asquea con violentas manifestaciones. Desde hace días hemos escuchado hablar de la muerte del arte, del mismo modo que de la muerte de Dios. es obvio que todo esto no es más que una muestra de lo que habita dentro de nuestra cultura post, post moderna. Mi padre me hablaba hace pocos días de la creciente población sin Dios y luego la certeza de todos ellos mismos, de que energía y materia son dos cosas completamente diferentes. Solo puedo decir ante eso, que he visto durante toda mi vid,a como mis sensaciones se convierten en pensamientos y estos en ideas, manifestaciones pictóricas y luego tridimencionales, mi experiencia me dice que ambas cosas son lo mismo y que solo expresan instantes y estados diferentes de esa misma y unica verdad de la que nacieron anteriormente.
En medio de todo éste supuesto olvido, de todo éste escepticismo y de todo éste ateísmo, me encuentro aveces contemplando igualmente conmovida la brizna de hierba, como la conversación de una chica extraña o la noche iluminada por la luna, y todo aquello que puede en mucho no tener ningún significado, de pronto parece ser iluminado y su belleza hasta entonces imperceptible de desborda en un simple encuentro, que me dice: éste, es el espacio...
El espacio del arte , es ese mismo espacio, como también el espacio de todo lo bello, de todo misterio, de todo lo sagrado, y el arte se manifiesta entonces como el espacio de comunión, de presencia donde todo es valorado igualmente, puesto que todo es reconocido como manifestación perfecta de lo existente.
El verdadero espacio del arte está en el corazón y nos acompaña a todas partes, el encuentro con los espacios de comunión que permite el cruce de dos mundo en apariencia muy distintos, abriendo nuevos portales de compreción, abriendo el camino hacia nuevos sentidos, es lo que el arte ha de buscar dentro de las más profundas raices de lo humano y más que humano. Es por eso que el arte es realidad escencial, pues religa el sentido del mundo moderno, con los más antigúos sentidos del hombre arcaico permitiendonos hayar al hombre de todos los tiempos.
Los espacios de interacción con el pueblo deben seguir siendo replanteados y renovados constantemente, el espacio del arte, debe expandirse a todas las prácticas y saberes, pero sobre todo debe ser capaz de fundar en todos los espacios limítrofes un espacio de comunión, dotando de nuevos sentidos al espacio de los acuerdos comunes, para que así el sobrevuelo de todo sistema de creencias, nos permita ver el panorama encerrado solo como un sentido más, lleno igualmente de magia y misterios velados.
El deseo de hablar de mi necesidad primera. La busqueda incansanble de un camino, que sea guiado siempre desde el corazón. Sí, ese camino con corazón. Y ver como se manifiesta en un mundo como el nuestro, donde muchas veces siento que las densidades aparentes, van a enseguecerme... Entonces , siempre algo mágico aparece, para recordarme que esa magia rige,
el mundo de todos aquellos que se animan a vivir los sueños.
Me ocupa, sin embargo por estos días una pregunta por los espacios para el arte en el mundo y en Colombia. Podría decirse que hay bastantes, las convocatorias son numerosas y ofrecen buenos espacios para el desarrollo del mismo. Pero cuando veo lo lejos que está el arte del pueblo, las preguntas se disparan nuevamente, como una fuerte lluvia que no sesa. Escucho a la gente hablar sin descanzo de lo incomprensible y poco conmovedor que éste aparece hoy para ellos; eso cuando no es que los asquea con violentas manifestaciones. Desde hace días hemos escuchado hablar de la muerte del arte, del mismo modo que de la muerte de Dios. es obvio que todo esto no es más que una muestra de lo que habita dentro de nuestra cultura post, post moderna. Mi padre me hablaba hace pocos días de la creciente población sin Dios y luego la certeza de todos ellos mismos, de que energía y materia son dos cosas completamente diferentes. Solo puedo decir ante eso, que he visto durante toda mi vid,a como mis sensaciones se convierten en pensamientos y estos en ideas, manifestaciones pictóricas y luego tridimencionales, mi experiencia me dice que ambas cosas son lo mismo y que solo expresan instantes y estados diferentes de esa misma y unica verdad de la que nacieron anteriormente.
En medio de todo éste supuesto olvido, de todo éste escepticismo y de todo éste ateísmo, me encuentro aveces contemplando igualmente conmovida la brizna de hierba, como la conversación de una chica extraña o la noche iluminada por la luna, y todo aquello que puede en mucho no tener ningún significado, de pronto parece ser iluminado y su belleza hasta entonces imperceptible de desborda en un simple encuentro, que me dice: éste, es el espacio...
El espacio del arte , es ese mismo espacio, como también el espacio de todo lo bello, de todo misterio, de todo lo sagrado, y el arte se manifiesta entonces como el espacio de comunión, de presencia donde todo es valorado igualmente, puesto que todo es reconocido como manifestación perfecta de lo existente.
El verdadero espacio del arte está en el corazón y nos acompaña a todas partes, el encuentro con los espacios de comunión que permite el cruce de dos mundo en apariencia muy distintos, abriendo nuevos portales de compreción, abriendo el camino hacia nuevos sentidos, es lo que el arte ha de buscar dentro de las más profundas raices de lo humano y más que humano. Es por eso que el arte es realidad escencial, pues religa el sentido del mundo moderno, con los más antigúos sentidos del hombre arcaico permitiendonos hayar al hombre de todos los tiempos.
Los espacios de interacción con el pueblo deben seguir siendo replanteados y renovados constantemente, el espacio del arte, debe expandirse a todas las prácticas y saberes, pero sobre todo debe ser capaz de fundar en todos los espacios limítrofes un espacio de comunión, dotando de nuevos sentidos al espacio de los acuerdos comunes, para que así el sobrevuelo de todo sistema de creencias, nos permita ver el panorama encerrado solo como un sentido más, lleno igualmente de magia y misterios velados.

